Cooperativismo y perspectiva de género

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Las cooperativas permiten que las personas tomen el control de sus economías futuras; al no tener vínculo con la inversión privada, los beneficios económicos y sociales de sus actividades permanecen en las comunidades en donde se establecen, propiciando el desarrollo de las regiones del estado. El crecimiento del movimiento cooperativista es una realidad; en Puebla existen las bases para promover esta alternativa que provee de ingresos y de empleos decentes a las y los trabajadores. De acuerdo con el Directorio Estadístico Nacional de Unidades Económicas (DENUE) las sociedades cooperativas registradas en Puebla al mes de mayo de 2021 son 484, lo que representa un número significativo de personas inmersas en el cooperativismo, considerando que, para formar una cooperativa se necesitan un mínimo de cinco integrantes. Estas cooperativas tienen presencia en todas las regiones del estado, siendo Puebla Capital, la zona en donde más cooperativas convergen.
En consonancia con el fomento a la organización social para el trabajo y el autoempleo, se promueven acciones de impulso a la economía social solidaria y al cooperativismo. Ante los retos emergentes, se vuelve importante vincular las vocaciones productivas de las regiones con esquemas de colaboración que permitan elevar la productividad y eficientar las redes de intercambio de bienes y servicios de acuerdo a las necesidades de cada contexto regional. El Cooperativismo es una herramienta que permite a las comunidades participar para lograr el bien común. Esta participación se da gracias al trabajo continuo de miles de poblanas y poblanos enfocados en formar asociaciones voluntarias y organizadas democráticamente, con el fin de satisfacer sus necesidades y promover fuentes de empleo para el bienestar de las y los ciudadanos. Las Sociedades Cooperativas están centradas en las personas y no en el capital, se dirigen por y para sus miembros, y se crean para atender las aspiraciones comunes de colectivos que comparten valores, principios e ideales.
Miércoles, 04 Mayo 2022 23:01

Igualdad

Miércoles, 04 Mayo 2022 23:00

Sin diferencias...ese es el ideal

Miércoles, 04 Mayo 2022 23:00

Democracia

Miércoles, 04 Mayo 2022 22:59

Honestidad

Miércoles, 04 Mayo 2022 22:58

Transparencia

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En el caso de Puebla existen experiencias de gran valor, en las que mujeres cooperativistas han generado estrategias para enfrentar las diversas violencias que se ejercen contra ellas. Uno de estos casos es el de la cooperativa Masehual Siuamej Mosenyolchicauani, cuyas socias decidieron organizarse tras identificar violencias por parte de los compañeros cooperativistas. Tal como lo relatan en su libro “Hilando nuestras historias. El camino recorrido hacia una vida digna” en las asambleas no escuchaban sus propuestas, su participación era poco valorada y, quienes dirigían y controlaban los proyectos en la cooperativa eran en su mayoría hombres.

Esto llevó a las mujeres a tomar la decisión de separarse de la cooperativa en la que estaban “participando” y así conformar la propia. Los procesos reflexivos de los que parten estas mujeres, permiten que se conciba una manera diferente y necesaria de vivir el cooperativismo. Por lo tanto, es importante poder formar cooperativas partiendo del reconocimiento de la diversidad de voces, personas, condiciones sociales y sobre todo de la participación de mujeres.

En este sentido, debe reconocerse la pluralidad entre mujeres y hombres, y reconocer su participación en las cooperativas desde una perspectiva interseccional e inclusiva.

En el caso de Puebla existen experiencias | Cooperativismo y perspectiva de género

Referencias:

Masehual Siuamej Mosenyolchicauani. (2016). Hilando nuestras historias. El camino recorrido hacia una vida digna. México.

Videos complementarios:

Puebla cooperativa