Democracia participativa en el Sector Social de la Economía.

Las organizaciones sociales y las sociedades cooperativas trabajan bajo esquemas equitativos, justos, equilibrados e incluyentes en la toma de decisiones que orienta su rumbo a nivel productivo.

El desafío de la participación implica trabajar a través de la comunicación horizontal y derribar los paradigmas de autoritarismo normalizados sistemáticamente.

Los proyectos de desarrollo y transformación deben partir de la democracia como eje rector. El involucramiento de las y los integrantes de cualquier cooperativa es un derecho, escuchar las voces, las necesidades y requerimientos de cada actor social permite la articulación de acciones para mejorar la calidad de vida de todas y todos.

En ese sentido, la democracia debe formar parte de los procesos de aprendizaje y formación cooperativistas, empleándose como herramienta emancipadora y de diseño de modelos de trabajo con una retribución económica justa e igualitaria.

La democracia participativa posee estadios en lo económico, ético y en la impartición de justicia, y su aplicación constituye la búsqueda más adecuada del bienestar común.

La defensa y vigilancia de esta libertad son deberes ineludibles para las y los cooperativistas, y son tarea de las y los formadores, para ser concebidos como principios y valores irrevocables de aquellos interesados en participar en el sector social de la economía.

Esta lucha educa y forma, creando estrategias que solidarizan y generan empatía, fomentan la movilización de la ciudadanía, permiten la autogestión e integración de todos los sectores, abriendo espacios de formación política para que la movilización tenga un sentido social, una dirección definida y perspectivas de largo plazo generadas desde las y los trabajadores y sus comunidades.

Asumir la responsabilidad de ejercer correctamente los principios de democracia participativa es el punto de inflexión para un cambio profundo y sensibilizador en la sociedad.

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